Literatura

Esta mala costumbre nuestra de pararnos en el inicio cuando todo ha terminado

Tiempo estimado de lectura: 1 min
2021-12-10 por Daniel Zárate

Volver sobre lo que se esfuma
como espuma encarnada en la ola
que al alcanzar la arena
-por función de su propio impulso-
se devuelve hacia el mar.

Y ¡Oh sorpresa! Se retuerce
al insípido
¡Oh ignorancia!

Baudelaire, los poetas te hemos fallado
-hemos hecho mal por omisión-
ha muerto la planta
porque olvidamos regarla.

No notamos amarillarse sus hojas
ni la tierra que se abría en grietas secas
-ignoramos aún, el dolor de una rama
que se chupa ella misma-
distraídos por lo sólido,
no nos percatamos de la baja en el aire
hasta que hubieron besado el tallo las raíces.

Hambrientas, las serpientes del desierto tragan su cola
deshonrado, ha clavado en su espalda el aguijón el alacrán
las nubes ¡están locas! Llueven para arriba
después, retienen el agua
-y nosotros, tan solitos-
no queda más remedio que atacarse uno mismo.

¿Conoces la sensación? La incredulidad, el asombro
-se ha perdido todo de uno, a otro segundo-
la esperanza, el ahogo
-no, no puede ser real-
la impotencia, un nudo de dolor que se llora en la garganta.

Y el abrazo a uno mismo.



Sobre el autor

Daniel Zárate

Editor, Escritor

Estudiante de periodismo de la U Central, no entiendo bien la comunicación. Parado en mis 20's. No mato zancudos. Cedo el paso. No peleo. Me han quitado novias. No me gusta la tolerancia, igual no me importa. Un ignorante. Pero como quien ríe al último escribo para burlar a los finales.



El contenido de este artículo es propiedad de la Revista Cara & Sello



Cargando comentarios...
Scroll to Top