Literatura

Historia de baloncesto

2020-11-27 por Simón Fajardo

Una persona desconocida para mí le dice a otra persona, también desconocida para mí, que una vez, en un partido de basket, a una jugadora que driblaba muy duro el balón se le salió un seno, se le escapó, pero que se lo guardó como si nada y continuó con el balón. La segunda persona pudo hasta reírse o impresionarse, excitarse, las posibilidades son infinitas. Así que le cuenta a una tercera persona (desconocida también, pero todos son jugadores de baloncesto aficionado) que él vio, que a una jugadora se le salió una teta porque driblaba muy duro… que ella no se alteró, etc. La tercera persona se asusta porque es jugadora y le da miedo que algún día le pase eso, es un temor nuevo, entonces se lo cuenta a otra jugadora en otro partido. Todo en días distintos, en polideportivos suramericanos, en el mundo del basquetbolista amateur. Entonces la cuarta persona dice que eso sería lo peor que a alguien le pudiera pasar. Una quinta, que estaba escuchando a la tercera y cuarta, les dice: “o que se le salga un testículo”. Las dos se miran, miran al quinto, se ríen.

Así aparecen una sexta, séptima, octava persona, etc. No un número infinito, pero que es muy difícil de contar. En ese mundo: polideportivos municipales, brazos desnudos y rojos de calor. Tenis que chillan, gente que grita. Hay bolsas transparentes de agua que alguien sirve en vasos transparentes y los jugadores toman de a sorbos mínimos. Alguien desde las gradas podría jurar que solo hacen la mímica de beber y muchos estarían de acuerdo.

La cadena se extiende y llega a mi pueblo, a mi polideportivo, alguien me cuenta la historia. Porque yo también tengo los brazos desnudos y rojos, yo también engaño a la grada con mímicas. También cuento la historia.



Sobre el autor

Simón Fajardo

Editor, Escritor

Poeta por necesidad y las vísceras. Escarbando la contemporaneidad, aficionado de los viejos estilos. Escribo porque no sé cantar y no canto porque no sé pintar.


El contenido de este artículo es propiedad de la Revista Cara & Sello

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