Literatura

La venganza

Tiempo estimado de lectura: 1 min
2021-01-15 por Simón Fajardo

Vino porque dijo que quería vender unos libros.

Estoy detrás del mostrador cuando veo entrar al sujeto. Alto, mentón definido, con la mirada brillante o triste, como un gamín majestuoso. Flaco. Re flaco con la manzana de adán sobresalida y sobresaltándose, como una flecha o el símbolo mayor que…

Ni acá, que llevo trabajando un año, ni en los recitales a los que asisto, había visto en mi vida tal espécimen, desactualizado: todavía con pelo largo y mochila, como si no estuviéramos ya en el siglo 21.

Yo: un uniforme. También poeta
Él: un buzo cómodo, caliente.
Yo: poemas en la hora del almuerzo.
Él: pasea los ojos nerviosos por la espalda de los libros en mi turno de trabajo.
Él y Yo: veinteañeros

Encorvado, pero con la ilusión óptica de que está erguido: alguien que ríe, retando, ante el pavor desorbitante. ¿una pose o una actitud? ¿falso o no?... digo yo como que sí.
Esta es mi forma de afrontar la poesía ¡desde la vida práctica!, horario, madrugar. Así no se rompe el sueño, así no voy a dejar la poesía porque conseguí trabajo. Yo necesito comer y trabajo, y hago poemas. Él se cree la anarquía andante ¿cuánto va a resistir o cuándo va a empezar a resistir? Yo ya resisto.

Saluda con la voz apagada, estirada, no mueve los labios. Parece un ventrílocuo de sí mismo. No correspondo a su saludo.
Tiene el pecho amplio y cóncavo (seguramente un poema suyo dirá más o menos algo como: mi pecho lleno de flores y ceniza. Se notaba romántico, quiero decir. Por los libros que trajo, quiero decir), me llega a la altura de los ojos. Al frente, los dos ojos que están a mi alcance, que puedo retar, son sus tetillas. Me humilla.

¡Qué dicha cuando dio a entender que necesitaba dinero!

- Ninguno de esos libros nos sirven.

- ¿Pooor quééé?

- Los tenemos de sobra; uno está roto y le falta la portada, ¿qué le pasa?; este… ¿quién lo conoce? Jajá, eso no se vende.



Sobre el autor

Simón Fajardo

Editor, Escritor

Poeta por necesidad y las vísceras. Escarbando la contemporaneidad, aficionado de los viejos estilos. Escribo porque no sé cantar y no canto porque no sé pintar.


El contenido de este artículo es propiedad de la Revista Cara & Sello

Scroll to Top