Literatura

Resignación

Tiempo estimado de lectura: 1 min
2020-10-16 por Simón Fajardo

En un medio día de julio me desperté tranquilo
Las ventanas escupiendo colores que decían ¡vida vida!
Pero suave
Agradecí sentirme sin nervios
Sonreí cuando miré los manuscritos: me quería
El perro temblor me lamió toda la cara y la gata se sobó con mis gemelos
Prendí la cafetera prendí un cigarrillo estuvo el café, me senté en el sofá
Cómodo diciendo: estoy tranquilo, vi escurrir una gota negra
Por el cuerpo del pocillo
¡pero tan lenta! Diciendo no me quiero caer, es decir, no quiero desaparecer:
Son trampas del Diablo: no me distraigo
Fui directo al principal afectado
Primero con voz de mamá le dije: desamparo mi amor la ineludible soledad
Mi amor -continué delicado- el arte está terrible
Un pocillo no tiene voz
La gota que cae
Corazón -ya irritado- cariño mi amor eres un pocillo por qué vienes a fastidiarme
Anoche recolecté hormigas glotonas que mordían mis palmas
Los dedos hinchados, mentira entonces que arranqué antenas y barrigas
Para que cuajara un laberinto
No me incomodes Ya la cuota de poemas ¡no me desacomodes!
Por qué lloras dije desacomodado
Dios, estás llorando
Y lo arrojé al pasto porque no puedo romperlo.



Sobre el autor

Simón Fajardo

Editor, Escritor

Poeta por necesidad y las vísceras. Escarbando la contemporaneidad, aficionado de los viejos estilos. Escribo porque no sé cantar y no canto porque no sé pintar.


El contenido de este artículo es propiedad de la Revista Cara & Sello

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