Literatura

Sentarse por amor

Tiempo estimado de lectura: 2 min
2021-07-02 por Simón Fajardo

Caminos de barro y viejos. Una balacera ocurrió, hay charcos. Los charcos son de color habano. Mis tenis blancos tienen la suela sucia de muchos colores. Quería una mujer que lo acompañara en la llovizna. Las nubes eran un acolchonado techo sobre un cultivo de espinas. Hacer estallar -

Como un globo las angustias nervios - de los pelos punta.

El cuerpo pide violencia.

Remordimiento heroína.

Sal a la trocha y pon el pecho.

Esperaba que camináramos en este paisaje único que de colores exagerados será. La infancia mía en un camino, un potrero. Toda la vida en el mismo lugar te quedas calvo de darle al avión invisible. Caminos campesinos subdesarrollados, en todo caso. El lugar donde nació el sol, donde comiste flores en el baño. Niño de ojos grandes. No estaría mal una mujer para ver las montañas eternas donde soy y fui. La penetración del cuchillo. Ojos que miran hacia arriba con fastidio. Lo mismo de siempre, pero el Amor -

Lleva al crimen el horror sangre especies de trofeo.

Celos de un perro bruto con colmillos grandes.

Pecho grande.

Convulsión/sobriedad/mixes de enamorado despiadado.


Estaba la tranquilidad porque en estos caminos caminó ilusionado de amor; de descubrir la poesía y alabar la juventud.

Aburrido por nuevos cigarrillos frente a la misma montaña. No estaría mal una mujer con nombre caos y muslos gordos. Una ilusión que parezca importante, un deber electrochoque que cumplir.
Para escribir poemas de amor.

Quién acaricia tu pecho desnudo en los paisajes de páramo. Muchacho, cabello bandera de amor y decadencia, cuerpo de asta. Qué cocina la llovizna, dice el asombrado. Muchacho de párpados arrancados. Chupando todo el panorama, una chismosa angurrienta y despiadada. Que no falten poemas de amor en tu libreta. Doblarse con el humo, rezador epiléptico.

Si yo inicié.

Fue por amor a la vida.

Sentarse con amor a mostrar las cosas que amo.

Sin el pecho agitado, sin el afán de adolescente.



Sobre el autor

Simón Fajardo

Editor, Escritor

Poeta por necesidad y las vísceras. Escarbando la contemporaneidad, aficionado de los viejos estilos. Escribo porque no sé cantar y no canto porque no sé pintar.



El contenido de este artículo es propiedad de la Revista Cara & Sello



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