Literatura

Silenciosamente incorrecta

Tiempo estimado de lectura: 1 min
2021-10-08 por Tatiana Acevedo

Hoy es de esos días en los que amanecí con las hormonas alborotadas, en busca de sexo fugaz. Es como si mi vagina condujera mis pensamientos directo al placer. Desde que me levanté, apreté mi entrepierna para sentir una leve presión, ese pequeño apretón me trajo cálidos recuerdos y me encendió un poco más la chispa. Ya en mi ducha y con el chorro pegando en mis piernas, empecé mi viaje sexual. Cerré los ojos, tomé aire, sonreí y me imaginé a ese hombre que tanto he deseado, pero que aún no ha sido mío. Fantaseé con que mis manos eran suyas, el agua era su cuerpo y me deleité con la escena. De momento me aburrí de a quién le di el poder de ser mis manos y las cambié de dueño. La excitación subía, tenía más deseos reprimidos y necesitaba más placer instantáneo. Entre el placer y el vacío reafirmé que no quiero entregarle mi placer a uno solo, pero a todos una sola vez. Ya el tiempo de mi ducha se estaba terminando y allí me di cuenta, cuántas ganas tenía de escapar de la realidad y pensaba: no quiero ser la mujer buena, la que pertenece a un solo cuerpo por la eternidad. Quiero ser esa puta insaciable, deseada por medio mundo y seducida por la otra mitad. No quiero dinero por sexo, solo quiero placer. No quiero vivir en un mundo en el que hay que silenciar al placer y a la libertad por ser socialmente correcto. Quiero ser escandalosamente incorrecta con mis orgasmos sin amor.



Sobre la autora

Tatiana Acevedo

Escritora

Antropóloga. Amiga del vino y la comida. Amante de la escritura y la poesía. Inspirada en la luna y la vida. Segura que las letras pueden cautivar a alguien sin rumbo. Me gusta escribir sobre lo que me hace vibrar y escapar un poco de lo académico.



El contenido de este artículo es propiedad de la Revista Cara & Sello


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