Política

De inconformidades y abstencionismo

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2022-04-12 por Laura Ventura

El 2022 es un año cargado de gran escepticismo frente a la vida política del país, pues cada cuatro años, los candidatos ponen a la población contra las cuerdas en búsqueda de un espacio para la representación. En esta ocasión, se presentaron las consultas presidenciales el pasado 13 de marzo, donde un puñado de candidatos que no son nuevos en la escena y que luchan de manera constante por obtener un espacio en la contienda se presentaron, así lo demuestra Enrique Peñalosa, Sergio Fajardo, Aydeé Lizarazo, Federico Gutiérrez, David Barguil, Álex Char, sin falta, apellidos como Galán y Gaviria, además del tan sonado y polémico Gustavo Petro. Claramente, las sorpresas también tuvieron lugar en las elecciones, como lo son Francia Márquez y Carlos Amaya, dos fuerzas alternas que dejaron entrever una tendencia a lo diferente, pues no son de menospreciar sus números en los comicios.

Sin embargo, un tema que no es una obviedad y en el que cabe preguntar, ¿Cómo en un país nublado de tanta inseguridad política, tan escéptico hacia los candidatos y su quehacer político, no se sale a votar? Es decir, si en capacidad de votar hay más de 38 millones de personas, ¿Por qué solo llega a votar un 45 por ciento de esta población? Estos números no responden a una inconformidad o descontento político, ni siquiera es posible decir que al menos la mitad de la población elige a sus representantes en los próximos 4 años. Esta situación, como persona, me desconcierta, pues siempre eligen los mismos y quizá esa es la repuesta a 20 años de Uribismo en el país.

¿Qué lleva a que una persona no ejerza su derecho al voto? Claro está que existen condiciones socioeconómicas que no permiten un desplazamiento y una logística adecuada para que todos los colombianos y colombianas lleguen de manera puntual a las urnas y depositen su voto. Sin embargo, hablamos de más de 20 millones de personas que no se acercan a dar su opinión, ¿no quieren ser escuchados? Su apatía política es preocupante, más cuando durante un tiempo de cuatro años pueden tomarse un sinfín de decisiones que afectarán directa o indirectamente la vida de todos y todas en el territorio; decisiones de toda índole, sociales, económicas, políticas, culturales y de cualquier otro aspecto posible ¿Es tanto el desconcierto que no importa el futuro? ¿Somos tan adaptables que la persona que llegue al poder es un tema sin importancia?

Su apatía política es preocupante...

Me niego a creer que el futuro no importa, pero de lo que sí estoy convencida es que se vive un desánimo político por parte de los colombianos, después de presenciar durante años la misma política que beneficia los mismos intereses. Sin embargo, la desinformación juega un papel importante en la situación actual, pues la apatía se encuentra relacionada con el desasosiego que generan los políticos tradicionales y las estructuras mismas del Estado, que han hecho ver a la población que el país se encuentra inmerso en situaciones de las cuales es difícil salir o cambiar, como la desigualdad, la inseguridad y temas que a todos nos inciden.

Por lo mismo, la falta de confianza en los candidatos permite que no se encuentre un interés por ir a votar y elegir. Es por ello que se vuelve indispensable realizar una pedagogía en torno al voto en blanco que ofrece el sistema electoral en el país.

El voto en blanco es un arma fundamental para cada elección, por ejemplo, en las elecciones de Cámara y Senado permite que el umbral se cumpla no solo con votantes de cada partido sino con los votos de aquellos que no sienten representación alguna en las listas. Así mismo, en las elecciones unipersonales (presidenciales), el voto en blanco se convierte en un voto de opinión, a través del cual se expresa el inconformismo con los candidatos presentes en los tarjetones. Además de ello, que gane el voto en blanco haría que la baraja de candidatos se cambie y entren unos nuevos en escena y quizá alguno de los nuevos candidatos llene más las expectativas de la población.

Este instrumento es poco utilizado, pues existen mitos alrededor del mismo que han generado desconfianza en los electores, pues se cree que estos votos sumarán al candidato con más votos, lo cual es falso; por lo tanto, es mejor abstenerse de votar.

En resumen, aunque el descontento es grande en el país, no hay que dar la espalda a las elecciones, pues como mencioné anteriormente, las personas que gobiernan afectan con sus decisiones los ámbitos de la vida en el país. Si los candidatos no lo representan como votante, vote en blanco, asista a las urnas, vote, exprese su posición. No adopte la posición de abnegación en donde los demás elijan por usted y tenga que conformarse por no ejercer su derecho. No permita que la abstención gane la batalla política y que el gobierno lo elijan solo unos pocos millones. El gobierno es de todos y para todos.



Sobre la autora

Laura Ventura

Editora, Escritora

Escritora por gusto y pasión; me gusta pensar que alguien puede identificarse en mi escribir. Feminista en busca de respuestas, de entendimiento de la realidad social, especialmente del papel que juego allí. Hablando sobre la delgada línea que separa la cara del sello.



El contenido de este artículo es propiedad de la Revista Cara & Sello



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