Política

El idilio entre Rusia y Ucrania

Tiempo estimado de lectura: 6 min
2021-12-13 por Andrés Camacho

La historia, el odio y el amor definen la relación entre Rusia y Ucrania. Desde 2014, un creciente conflicto entre los dos países ha surgido: mientras los grupos prorrusos en Ucrania luchan por su adhesión a Rusia, el gobierno quiere acercarse aún más a la Unión Europea.

Biden, hace algunos días, acusó a Putin de invadir finalmente a Ucrania y anexarlo a su territorio como realizó con Crimea, la península por la cual se produjo la guerra de Donbas. Durante las últimas semanas la OTAN, en cabeza de Estados Unidos, notó la presencia de 90.000 soldados rusos en la frontera entre Ucrania y Rusia. A pesar de que el grupo prorruso dentro de Ucrania apoyé la anexión de Crimea, Putin busca incrementar su influencia en esta zona del planeta, así como Biden quiere hacerlo.

Algunos expertos creen que la intención de Putin es evitar que exista una influencia occidental. George Kennan afirma que, si bien el Kremlin es básicamente flexible en su reacción a las realidades políticas, no es en modo alguno ambiguo a las consideraciones de prestigio. Como casi cualquier otro gobierno, puede ser colocado por gestos sin tacto y amenazantes en una posición en la que no pueda permitirse ceder a pesar de que esto podría estar dictado por su sentido del realismo.

La historia que los une o los desune

Ucrania es un Estado hecho de pugnas tanto territoriales e históricos. Su historia sirve tanto para defender una posición favorable como contraria referente a las pretensiones rusas. Tanto así, que no es fácil trazar una línea que separe nítidamente lo ruso de lo ucraniano, sobre todo en los territorios más cercanos a la Federación Rusa.

En el fondo, en Moscú se piensa que , si por tres siglos Ucrania formó parte del Imperio ruso, incluida la etapa soviética, nada debe impedir que en el futuro pueda volver a tener algún tipo de vínculo que la una a Rusia. En noviembre de 2016, Putin inauguró en el centro de Moscú una estatua de 17 metros de altura del príncipe Vladimiro I, conquistador y unificador de la Rus de Kiev, bautizado en Crimea en el año 988.

¿Cómo surgió este idilio? No fue hasta finales del siglo XVII cuando, con Pedro el Grande, el Imperio zarista inició la incorporación de Ucrania. Así mismo, las dos guerras mundiales dieron lugar a variaciones de fronteras y a sucesivas oleadas de conflictos internos y externos, con brutal represión que cada cual interpreta a su manera. En 1903, en el segundo Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, Lenin había propuesto el reconocimiento del derecho a la autodeterminación de las naciones oprimidas por Rusia.

Durante la Guerra Fría, la posibilidad de que una república soviética se independizara parecía una promesa no cumplida, como sucede en la política. Sin embargo, los acontecimientos de 1989-1991 llevaron al desplome de la URSS, con el desmembramiento de todas sus repúblicas. Al día siguiente de producirse el intento de golpe de Estado en agosto de 1991, Ucrania había declarado su independencia y decretado la suspensión de la actividad del Partido Comunista. El día 8 de diciembre, Ucrania, Rusia y Bielorrusia acordaron crear la Comunidad de Estados Independientes (CEI).

En 2014, la situación se tornó problemática debido al ingreso de Ucrania a la OTAN y la forma en que Rusia desplegó fuerzas militares en Crimea, y organizó un referéndum de adhesión a Rusia. Desde entonces no se ha producido ningún avance diplomático y, más allá de unas u otras iniciativas y compromisos, por parte rusa se trata de impedir que el país vecino termine por ingresar en la OTAN o la UE.

¿Qué queda en el 2022?

Para defender unos intereses considerados esenciales, el liderazgo ruso ha endurecido sus posiciones, se ha vuelto mucho más agresivo y ha propendido estrategias de mayor alcance. Gracias a sus éxitos en Siria, ha recuperado una posición relevante en Oriente Medio, ha afirmado su condición de gran potencia y ha empezado a actuar en esferas alejadas de sus fronteras, particularmente en el Mediterráneo y África. Allí donde la Casa Blanca adopta una posición, como es el caso en Myanmar, de actor pasivo. Putin apuesta por la contraria.

La pretensión de seguir expandiendo la OTAN ha arruinado Ucrania en un sentido político, ha elevado notablemente la inseguridad en las zonas de influencia rusas. Además, ha contribuido a la configuración de un orden internacional multipolar y se ha pasado de una Rusia mal armada que reclamaba un área de influencia inmediata a otra más agresiva y con un potente perfil militar que ha ampliado notablemente su ambición y radio de acción estratégica.

Conclusión

Putin ha asumido graves riesgos y perjuicios para su país y ha afianzado la relación entre Rusia y China en un esfuerzo exitoso por clausurar el orden liberal internacional presidido por Estados Unidos.

Al no serle reconocida a Rusia una esfera de influencia en el espacio postsoviético se ha roto el cerco de la OTAN, interviniendo con gran habilidad en la guerra de Siria. Desde su posición de privilegio en Oriente Medio, ha ampliado su ambición geopolítica para demostrar con hechos que el Kremlin no está dispuesto a ser ignorado a nivel político militar.

Biden teme por una nueva invasión militar debido a la similitud de los casos entre 2014 y la actualidad. Aunque han existido conversaciones entre los dos Jefes de Estado, no es de extrañar que Rusia incumpla algún trato al invadir un país que siempre lo han entendido como propio.



Sobre el autor

Andrés Camacho

Director general

Cofundador de la Revista Cara & Sello. Politólogo o al menos eso dice el cartón que cuelga en mi pared. Amigo de la literatura y la música. Columnista semanal: escritor desde de lo cotidiano y lo marginal.



El contenido de este artículo es propiedad de la Revista Cara & Sello



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