Política

¿Es esta la nueva Colombia?: Así fue el primer mes de gobierno del presidente Gustavo Petro

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Gustavo Petro fue elegido como presidente de los colombianos con la mejor votación lograda en unas elecciones presidenciales, y dio inicio a su gobierno el pasado 7 de agosto en medio de una multitudinaria posesión. La llegada de Petro al poder se da en medio de un escenario político nuevo para el país, lo que supuso ciertas expectativas sobre su primer mes de gobierno, teniendo en cuenta además que el de Petro es el primer gobierno de izquierda para el pueblo colombiano.

Uno de los primeros movimientos gubernamentales que realizó Petro luego de ganar las elecciones fue anunciar, de manera paulatina, su gabinete ministerial. En ese orden de ideas, para cuando se posesionó ya había indicado quienes serían sus fichas para ocupar 14 de los 18 ministerios existentes.

Entonces, es importante analizar los movimientos de la baraja ministerial del presidente Petro, ya que así podríamos dar un diagnóstico de su gobernabilidad.

La Reforma Tributaria de Ocampo, uno de los pilares del nuevo Gobierno

Uno de los cambios más abruptos que busca generar el primer mandatario se da en el Ministerio de Hacienda, dirigido por el economista Jose Antonio Ocampo, cuya primera labor fue radicar el proyecto de Reforma Tributaria de Petro, que busca recaudar los $26 billones de pesos necesarios para llevar a cabo los programas sociales como son reducir la desigualdad y atacar la evasión de impuestos. De hecho, durante la instalación del foro “Hacia dónde crece Colombia” organizado por la revista económica La República, el ministro Ocampo afirmó que esta sería la reforma tributaria “más progresiva de la historia”.

Sin embargo, la Reforma Tributaria es un tema que debe manejarse con pinzas en Colombia, desde que, durante la era Duque, el exministro Alberto Carrasquilla propuso una reforma que buscaba gravar productos de la canasta familiar en medio de una situación de pandemia como la que se vivió en todo el mundo. Este proyecto generó una gran desazón entre el pueblo colombiano, que entró en un fuerte Paro Nacional exigiendo el retiro de la reforma y la renuncia de Carrasquilla.

Ahora, si analizamos con cuidado los puntos comunes de ambas reformas, podríamos encontrar más puntos en común de lo que se pensaría. En ambos proyectos se busca aprovechar los recursos de las personas más ricas del país y reducir la evasión de impuestos; pero las diferencias se podrían encontrar más en la forma que en el fondo. Si nos ceñimos a uno de los puntos más importantes, como lo son los impuestos a los alimentos, podríamos encontrar que en ambas propuestas se buscó gravar productos de la canasta familiar, pero la diferencia está en el enfoque, ya que, por un lado, Carrasquilla busco aumentar el IVA a productos básicos de primera necesidad, mientras que Ocampo propone un impuesto del 10% a alimentos y bebidas ultraprocesadas

Es importante destacar que el nuevo Gobierno espera que este proyecto de reforma tenga un paso positivo por el Congreso de la República, porque como se mencionó anteriormente, sienta las bases económicas para muchos de los proyectos de Petro en el futuro.

Brillando por su ausencia

Al ser posesionado como Presidente de la República, Gustavo Petro también recibió la comandancia en jefe de las Fuerzas Militares del Estado. Sin embargo, ha habido ciertos baches en cuanto al establecimiento de su relación con el Ejército. Una semana después de posesionarse, el presidente tendría que presentarse ante las Fuerzas Militares en el marco de un acto protocolario y tradicional; un acto al que Petro no llegaría.

La justificación de esta inasistencia fue bastante controvertida, ya que en redes sociales circuló un comunicado de la Presidencia en la que se informaba que este evento se cancelaría, porque el presidente se mantendrá en reuniones urgentes de Gobierno. Por otro lado, también se afirmó que, por cuestiones de papeleo, el evento no se podría realizar.

Por su parte, la cuenta de Twitter de la Presidencia de la República (@infopresidencia) publicó el siguiente trino

“La Ceremonia de Reconocimiento de Tropas, a la que tenía prevista asistir el presidente Gustavo Petro este martes, ha sido reprogramada para el fin de semana con su asistencia”

@infopresidencia
Twitter @infopresidencia

Sin embargo, este tweet fue publicado a más de media hora de haber sido iniciado el evento, lo cual generó bastante malestar entre los asistentes. Esta también era su primera oportunidad para hablar de las políticas de defensa y seguridad para el país, lo que cataloga como “Seguridad Humana”. Ese día también se daría el inicio formal de funciones para el ministro de Defensa, Iván Velázquez, cuyo nombramiento causó revuelo entre la derecha colombiana, representada en parte por el Centro Democrático, partido político dirigido por el expresidente Álvaro Uribe.

Antes de que llegara a uno de los ministerios más importantes del país, Iván Velázquez fue magistrado auxiliar de la Corte Suprema de Justicia y director de la Comisión de Apoyo Investigativo de la Sala Penal, un ente interno de la Corte que se encargó de casos tan relevantes como el de la parapolítica, que investigaba la relación de distintos congresistas con sectores del paramilitarismo en el país.

Por el manejo que Velázquez le dio a este caso, el uribismo lo ha sindicado varias veces de ser un perseguido político. Sin embargo, su llegada a la cartera de Defensa supuso una amenaza para congresistas como Paloma Valencia o Maria Fernanda Cabal, que rechazaron rápidamente este nombramiento.

¿Y los Ministerios?

Una de las promesas de campaña de Petro, como candidato, fue la creación del Ministerio de Igualdad, y el Ministerio de Paz. Sin embargo, transcurrió un mes entero sin que se le diera un tratamiento a este tema. Pero ¿por qué son tan importantes estos ministerios? Pues, por un lado, el ministerio de la Igualdad estaría en manos de la vicepresidenta Francia Marquez y tendría tres objetivos fundamentales a desarrollar en este cuatrienio

  • Lograr la igualdad salarial entre el hombre y la mujer
  • Reconocer el tiempo de trabajo en el hogar válido para la pensión
  • Generar el Ingreso Vital: medio salario mínimo a madres, cabeza de familia

¿Por qué es tan difícil crear un ministerio? Porque, de hecho, uno de los mejores caminos para crear el Ministerio de la Igualdad estaría en elevar una entidad de orden nacional ya existente y regular como Ministerio. En el caso de Igualdad, la mejor oportunidad estaba en el Departamento para la Prosperidad Social, creado por el entonces presidente Juan Manuel Santos en 2011, que se encarga del diseño e implementación de políticas públicas para la superación de la pobreza y la equidad social.

Cuando Petro inició su gobierno, este departamento quedó en manos de Julián Prada de manera provisional, ocupando el cargo de Secretario General. Como es normal, cada nuevo gobierno llega con sus fichas para cada corporación; pero casi un mes después fue nombrada como directora de este departamento la abogada Cielo Rusinque. Entonces, hay un bache entre el nombramiento de Prada y Rusinque en la cima de esta corporación, ya que cualquiera de sus cargos pudo haberse entregado a la vicepresidenta Francia Márquez, si es que existía la voluntad de elevar esta corporación para convertirla en el Ministerio de la Igualdad.

Por su parte, la creación del Ministerio de la Paz nace a partir de una de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad, en cabeza del padre Francisco de Roux. Sus objetivos serían los siguientes:

  • Centralizar las entidades relacionadas con el conflicto armado y sus víctimas, como las creadas a partir de los Acuerdos de Paz entre el Gobierno Colombiano y la extinta guerrilla de las FARC
  • El traspaso de la Policía y el ESMAD (que pasaría a llamarse Unidad de Diálogo y Acompañamiento de la Manifestación Pública)

Según el Informe Final de la Comisión de la Verdad, este ministerio tendría que tener un presupuesto y capacidades suficientes para coordinar, financiar y escalar las intervenciones del Gobierno en temáticas de paz, con el acompañamiento del Consejo Nacional de Paz y los Consejos Territoriales.

El restablecimiento de la diplomacia colombo-venezolana

Uno de los puntos clave en el primer mes del nuevo gobierno colombiano fue impulsar la agenda para iniciar rápidamente el restablecimiento de las relaciones bilaterales y diplomáticas con su país vecino, Venezuela. Esto con el fin de lograr mejorar la situación económica y humanitaria que actualmente sufren las dos naciones y que han tenido una ruptura desde 2019 tras el apoyo del expresidente colombiano Iván Duque hacia Juan Guaidó como presidente encargado de aquel país. El objetivo del nuevo gobierno de izquierda es avanzar hacia un cambio con beneficios bilaterales y para eso, Gustavo Petro designó como embajador de Colombia en Venezuela a Armando Benedetti, uno de los pilares de su equipo de campaña

Benedetti prontamente tuvo una reunión con el presidente venezolano, Nicolás Maduro, el vicepresidente, Diosdado Cabello, y con el ministro de Defensa, Vladímir Padrino López, dejando un saldo positivo para la pronta restauración de las relaciones comerciales y normalizar el paso en la frontera entre los dos países que posiblemente tendrán una reunión de sus dos máximos mandatarios en los próximos meses. Sin embargo, el dirigente anunció que respetará el refugio de los opositores al gobierno de Nicolás Maduro que puedan llegar a ser pedidos en extradición. Además, Gustavo Petro recibió al embajador de Venezuela, Félix Plasencia, en la Casa de Nariño el pasado 7 de septiembre. Por otra parte, el presidente colombiano solicitó oficialmente el ingreso de Venezuela, Chile y Argentina a la Comunidad Andina de Naciones (CAN), grupo que actualmente solamente es conformado por Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia.

No obstante, una de las primeras grandes polémicas que tuvo el actual mandatario colombiano fue la ausencia por parte de su gobierno en la sesión realizada por la Organización de los Estados Americanos (OEA) realizada el 12 de agosto, en la cual se realizó una votación que condenaban la violación de los derechos humanos y ataques por parte del gobierno de Nicaragua contra los sacerdotes de ese país.

El nuevo gobierno colombiano que recién se había posesionado fue blanco de numerosas críticas, Luis Ernesto Vargas, embajador ante la OEA nombrado por el presidente Petro, era la persona designada para participar de la votación, pero finalmente no hizo presencia y en su momento afirmó que “todavía no se había posesionado de manera formal el nuevo embajador ante la organización” por lo que excusó su ausencia.

En cambio, el canciller Álvaro Leyva retractaba el pasado 30 de agosto aquella afirmación del embajador asegurando que “la ausencia de Colombia en la reunión se debió a razones estratégicas como humanitarias y no ideológicas. La ventana de oportunidad para una acción humanitaria de envergadura en Nicaragua coincidió con la votación de ese día”, dejando varias especulaciones sobre los verdaderos intereses políticos que tiene el nuevo mandato con el país caribeño.

El accionar contra los grupos ilegales

El nuevo gobierno colombiano ha sentado las bases para el inicio de las negociaciones con los grupos al margen de la ley. Una clara respuesta sobre esto fue la decisión anunciada el pasado 25 de agosto por parte del ministro de defensa, Iván Velázquez, de ordenar suspender los ataques aéreos contra los grupos armados ilegales de cualquier tipo con el fin de evitar daños en la población civil, preservando y defendiendo su derecho a la vida. Aquella decisión ha mostrado un gesto contundente para avanzar hacia la “paz total’ que tanto proclamó Gustavo Petro en su campaña, una propuesta con la que pretende negociar con aquellos grupos ilegales que funcionan en Colombia y alcanzar acuerdos similares a los que consiguió el gobierno de Juan Manuel Santos en 2016 con la desmovilización de la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Además, el presidente suspendió las órdenes de captura contra los miembros de la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN) que estén dispuestos a retomar las negociaciones y los diálogos de paz con el actual gobierno. Por otro lado, Gustavo Petro anunció una propuesta que cambiaría la política de extradición de los narcotraficantes colombianos hacia Estados Unidos, ofreciendo privilegios jurídicos a cambio de que estos negocien con el Estado.

Sin embargo, una de las mayores críticas por parte de la oposición encabezada por el partido político Centro Democrático han sido los diferentes ataques contra la fuerza pública que se han producido desde la posesión del mandatario.

¿Una nueva Colombia?

Es importante entonces destacar que, durante su primer mes de gobierno, el presidente Gustavo Petro maniobró en distintas agendas y temáticas; manteniendo una muy fuerte cercanía a la gente. De hecho, es casi como si siguiera celebrando su victoria, estando en ejercicio; y si bien algunos sectores políticos pueden reprocharle esto; consideramos que es una etapa por la que se tiene que pasar si tenemos en cuenta que cuando ganó ni sus simpatizantes podían creerlo. Colombia ya superó los primeros 30 días del primer gobierno de izquierda en su historia como República, en medio de una dura búsqueda de estabilidad política y de gobernabilidad.

De hecho, con sus respectivos altibajos, el primer mandatario tuvo un buen recibimiento por parte de los ciudadanos, que demuestran un 56% de aprobación a su gobierno, cuatro puntos porcentuales por encima de su antecesor en el mismo periodo.



Sobre el autor

Andrés Felipe Urrego

Escritor

Periodista, tan independiente como se me permita. Me gusta escuchar y reseñar la música. Hago podcast, escribo artículos y cubro conciertos. Parte de mi trabajo es, afortunadamente, escuchar y transmitir historias.



El contenido de este artículo es propiedad de la Revista Cara & Sello



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