Política

La mermelada que mata

Tiempo estimado de lectura: 3 min

De acuerdo con el último informe del Índice de Percepción de Corrupción, existe una relación entre el ranking creado por ellos, con el manejo que han tenido los gobiernos respecto a los efectos negativos producidos por la pandemia. Colombia, para el año 2020, obtuvo un pequeño incremento en el puntaje. Sin embargo, ¿cambiará esto con la demora en el plan de vacunación en el país?

El Índice de Percepción de Corrupción desarrollado por Transparencia Internacional, para el año 2020, ubicó a Colombia con una calificación de 39 sobre 100. Respecto al 2019, hubo una mejora de dos puntos en la calificación recibida. A pesar de esto, no fue un avance significativo como el caso de Argentina y Ecuador. Sin embargo, el informe destaca la preocupación sobre cómo la corrupción afecta la gestión de los gobiernos en la crisis provocada por el COVID-19.

Según este informe, a nivel internacional, la corrupción afecta el acceso de servicios de salud por parte de la población más vulnerable, debido a que los dineros destinados para estos recursos terminan en otras manos. De acuerdo con este grupo, en el 2020, la corrupción tuvo efectos en la mortalidad infantil, aumentó las muertes por cáncer, la diabetes, las enfermedades respiratorias y las cardiovasculares.

Este panorama no es diferente en los países que tienen una alta tasa de mortalidad por COVID-19. Transparencia Internacional ha detectado casos alrededor del mundo sobre sobornos para la realización de pruebas o tratamientos contra el virus. Además, muchos de los recursos que se utilizarían para comprar equipos de tratamiento y vacunas, en algunos países, se han destinado para otras temáticas, sin la debida transparencia, lo cual ha puesto en vilo muchas vidas provocando la muerte de millones de personas.

Por consiguiente, el análisis hecho demostró que la corrupción no ha permitido una debida inversión en el sistema de salud de los países más afectados por la pandemia. Muchas comunidades rurales no tienen la suficiente capacidad humana, de equipos, medicamentos, y en algunas ocasiones, de clínicas u hospitales. Es así como, por recomendación general de Transparencia Internacional, los gobiernos deberían implementar más políticas de vigilancia sobre los recursos y presupuestos que se destinan a la reducción de los efectos de la pandemia producto del COVID-19.

Por otra parte, en Colombia existe una demora en la implementación del plan de vacunación. Según el gobierno, se han asegurado vacunas para 35 millones de colombianos por parte de compañías como Janssen, Pfizer, Moderna, Sinovac, Astrazeneca y Covax. No obstante, algunos países de la región comenzaron desde antes el plan de vacunación. Curiosamente, estos países tuvieron una mayor contracción económica en la región en el 2020. Por ejemplo, Panamá tuvo una contracción del 11%, mientras que Argentina terminó con un 10.5% y México se contrajo en un 9%.

En conclusión, es evidente que existe una relación directa entre la corrupción y el debido manejo de la coyuntura producto del COVID-19. Colombia ha logrado mantenerse en niveles aceptables respecto a las muertes y los contagios, aún así, es notoria la demora en la obtención de las vacunas para la población colombiana. ¿Cómo es posible que algunos países que tuvieron una contracción económica lograron empezar el plan de vacunación antes? La respuesta no es económica, ni por las condiciones de oportunidad que tienen los países tercermundistas para negociar la obtención de la vacuna.



Sobre el autor

Andrés Camacho

Director General

Politólogo, cofundador de la Revista Cara & Sello, amigo de la música y la literatura. Columnista semanal, escritor por conveniencia.


El contenido de este artículo es propiedad de la Revista Cara & Sello

Scroll to Top