Sociedad

¿Y los que no pueden elegir el camino de la excelencia?

Tiempo estimado de lectura: 6 min
2021-02-25 por Laura Ventura

No todos los jóvenes del país tienen la posibilidad de acceder a una educación superior. Las mentes brillantes solo se manifiestan en algunos pocos estudiantes, aquellos que merecen condecoración, entrevistas radiales diarias y un espacio en las emisiones de los canales noticieros más vistos. Apostarle a la excelencia ha sido el camino de unos pocos que tienen por privilegio una familia que los ha dotado del mínimo necesario en cuanto a educación, economía y, por qué no, inteligencia emocional. En un país con grandes brechas de desigualdad, con un analfabetismo de un 5% y un analfabetismo funcional de casi un 16%, que implica a pesar de saber leer y escribir, una mínima capacidad de resolución de conflictos, de creación de conocimiento, discernimiento e interpretación de la realidad, lo que imposibilita que muchas personas en el país ni siquiera contemplen la posibilidad de darse un paso por alguna universidad.

El anterior 16 de enero, el ICFES dio a conocer los resultados de las pruebas saber 2020-II, donde aproximadamente 89 mil personas se presentaron el pasado 17 de diciembre, y solo 3 estudiantes obtuvieron puntajes perfectos 500/500, siendo una completa sensación, ya que no es frecuente que se presenten este tipo de situaciones. De esta manera, las becas a la excelencia se han otorgado durante los últimos años a puntajes menores que han merecido reconocimiento. Es de resaltarse que la virtualidad no ha sido un impedimento para el conocimiento, por el contrario, en uno de los años más atípicos la excelencia brotó como nunca antes, mostrando cómo los territorios apartados del centro político-administrativo tienen la posibilidad de tener a grandes estudiantes y futuros prometedores.

Dos de estos estudiantes perfectos revelados en las pruebas saber han dado mucho de qué hablar, por un lado la Santandereana arrolladora, que deja gran impresión cuando da sus entrevistas y da cuenta la manera en la cual ha transcurrido su vida, apoyada por sus padres, amigos y claramente, sus docentes; una líder potencial, la primera mujer en la historia en obtener un puntaje perfecto y como dice ella “decidió escoger el camino de la excelencia”. Becada para estudiar la carrera de sus sueños por la empresa Ecopetrol, próxima estudiante de medicina de alguna de las mejores universidades del país, probablemente. Por otra parte, un joven de Puerto López Meta, criado por su abuela debido a conflictos en su hogar, quien debía esforzarse de sobremanera para alcanzar sus objetivos, preparándose a través de YouTube para las pruebas saber, y como si fuera poco caminaba más de 20 minutos para encontrar un lugar donde la señal le permitiera tomar clases y donde la vida del campo era su diario vivir. Claramente un joven escaso de recursos académicos, con pocas facilidades para el acceso adecuado a la educación y con unas ganas de superación que solo algunos podrían entender, becado por Generación E para la carrera que desee.

A pesar de la excelencia que mostraron en estas pruebas, la redes sociales se han inundado de memes hacia estos dos personajes, por un lado haciendo burla y mofa de la actitud fuerte e imponente de la Santandereana y por otro lado, exaltando los grandes sacrificios que en el Llano debió hacer el joven para poder obtener tal resultado, donde sin lugar a duda, la valentía y coraje de este estudiante es digno de admirar, por sus deseos de estudiar un pregrado a pesar de las dificultades. Lo turbio de este tema, es la manera en la cual las personas logran rebajar los logros de una persona por la manera en la cual habla y se expresa. Claramente la dedicación de ambos debe ser valorada de igual manera, a pesar de sus vidas diferentes. Pensar en algún punto que una vida cómoda, con apoyo familiar y con la formación de un carácter fuerte, haga menos merecedor a alguien de sus logros, solo es un signo de ignorancia en esta sociedad.

Pensar en algún punto que una vida cómoda, con apoyo familiar y con la formación de un carácter fuerte, haga menos merecedor a alguien de sus logros, solo es un signo de ignorancia en esta sociedad.

Solo por mencionar este caso, exaltar y hacer merecedor a alguien que tiene que pasar necesidades y que no posee los elementos necesarios para una educación de calidad, solo es una simple muestra de romantización de la pobreza, tema del cual sabemos perfectamente en Colombia. La persona que se destaca es aquella que vence todas las adversidades y logra objetivos que generalmente obtienen otros con mejores condiciones sociales, económicas, culturales y políticas, son pensamientos reduccionistas que ven solo la punta del iceberg, observan solo los logros de aquellos que son más vulnerables, pero no se detienen un momento a pensar de dónde viene y qué provoca esa vulnerabilidad. Quedarnos a observar cómo alguien triunfa por sus medios es dejar de pensar el sistema que le ha quitado oportunidades a miles de personas; es descargar la responsabilidad en cada individuo que no le fue posible alcanzar la excelencia y hacerlo sentir culpable de su destino, sin culpabilizar al gobierno que no genera entornos adecuados y que se queda corto al momento de subsanar las necesidades de un país.

De los 89 mil estudiantes que presentaron las pruebas saber, algunos por recursos económicos podrán acceder a educación superior de calidad; otros, becados por sus buenos puntajes en las pruebas saber o por sus colegios debido a antigüedad, deportes o algo en lo cual hayan destacado; otros tantos, se endeudarán con alguna entidad financiera que les permita realizar sus estudios en pregrado y otros muchos, no podrán acceder a educación superior y ni siquiera pensarán en presentarse en alguna universidad.

Posiblemente, ni siquiera la mitad de estos estudiantes logren acceder a un pregrado, pues a nivel nacional la meta para el gobierno es llegar entre un 52% y 57% en cuanto a acceso a educación superior. La situación incluso es más desalentadora cuando de estratos 1 y 2 se habla, solo un 10% de esta población logra acceder a educación universitaria, lo cual evita una movilización social y aumenta las brechas de desigualdad.

Posiblemente, ni siquiera la mitad de estos estudiantes logren acceder a un pregrado, pues a nivel nacional la meta para el gobierno es llegar entre un 52% y 57%...

Finalmente, este panorama empeora si se es mujer en busca de un espacio en la Universidad Nacional, se ha visto un panorama truncado para las jóvenes estudiantes, pues solo un 35% de las admitidas son mujeres, se descubrió que el examen favorece a los hombres, quienes tienen habilidades que nosotras no desarrollamos completamente como la sección de imagen, donde todo es abstracto y en donde los hombres desde su infancia desarrollan temas de espacialidad y capacidad motriz; bicicleta, legos, rompecabezas, fútbol y demás, mientras que nuestra infancia está relacionada con el cuidado; bebés, muñecas y cocinitas.

Finalmente, cabe resaltar que no para todos en Colombia es una elección la excelencia, y quienes hayan escogido ese camino no desmerecen en sus logros. Sin embargo, es válido pensar las condiciones en las cuales nos encontramos como sociedad, exigir y esperar un poco más de garantías que dejen a menos personas en la vulnerabilidad y que no sea necesario pelear con manos y pies para sobresalir en los diferentes ámbitos, como el educativo. Además, la educación debería ser una garantía para los miles de jóvenes en el país que quieran y busquen el acceso a educación superior, al menos para no sentir que son incapaces de hacer algo solo porque las condiciones no les fueron dadas, y el sistema nos ha obligado a culparnos por la falta de oportunidades y la presencia de necesidades.



Sobre la autora

Laura Ventura

Editora, Escritora

Escritora por gusto y pasión; me gusta pensar que alguien puede identificarse en mi escribir. Feminista en busca de respuestas, de entendimiento de la realidad social, especialmente del papel que juego allí. Hablando sobre la delgada línea que separa la cara del sello.



El contenido de este artículo es propiedad de la Revista Cara & Sello



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