Política

2.600 metros más cerca del metro

No cabe duda de que el 2020 no deja de sorprendernos. Después de 77 años, la deuda histórica que tenía la Nación y el Distrito con Bogotá empezó a saldarse. El pasado 21 de octubre se firmó el acta de inicio para la construcción de la primera línea de metro en la capital. Afortunadamente, podremos dejar de aceptar, con vergüenza, que lo más cerca que tenemos de un metro en Bogotá es el que se encuentra en el Jaime Duque.

La gerencia del metro de Bogotá, realizando las estimaciones sobre la población, afirma que para el 2030, el 80% de los bogotanos tendrá una línea de transporte masivo. Este sistema podrá movilizar 72.000 pasajeros hora/sentido con una velocidad media de 43 km/h. En principio esta primera línea comenzará en la localidad de Bosa hasta la localidad de Chapinero.

A pesar de que es una gran noticia para la mayoría de los bogotanos, no es posible olvidar lo sucedido con otras grandes obras de infraestructura que prometían aliviar los problemas de transporte en la ciudad. Hace 13 años, la construcción de la troncal de Transmilenio por la calle 26, mostró las deficiencias de la ciudad en materia de ejecución de proyectos de infraestructura.

Hace 13 años, la construcción de la troncal de Transmilenio por la calle 26, mostró las deficiencias de la ciudad en materia de ejecución de proyectos de infraestructura.

La Troncal de Transmilenio de la Calle 26 debía entregarse en el 2010, sin embargo, debido a la corrupción en la Alcaldía, la Contraloría y los contratistas, la obra fue entregada hasta el año 2012. Adicionalmente, no lograron entregar todas las estaciones, sino que las entregas se hicieron paulatinamente.

Después de que se realizara una investigación sobre la participación de Samuel Moreno, alcalde de Bogotá que permitió la adjudicación de los contratos, un juez le imputó tres condenas por 24, 30 y 39 años, respectivamente. Sin embargo, aunque en el 2016 Samuel Moreno y otros responsables del hecho fueron condenados fiscalmente a pagar $174.996 millones, ese dinero, según la Contraloría, no ha sido reintegrado.

Parece que Bogotá no se ha recuperado por completo de este suceso que la llevó a perder dinero y tiempo en la construcción de una troncal tan importante para la movilidad de al menos cuatro localidades de la ciudad. Afortunadamente, tanto el presidente de la República, como la alcaldesa de Bogotá se hicieron presentes en la firma del acta de inicio del metro de la ciudad.

Afortunadamente, tanto el presidente de la República, como la alcaldesa de Bogotá se hicieron presentes en la firma del acta de inicio del metro de la ciudad.

En conclusión, la construcción del metro de Bogotá representa una oportunidad para mejorar la movilidad de miles de bogotanos. Sin embargo, las preocupaciones sobre su construcción no dejan de desaparecer. La secuela que dejó el carrusel de la contratación fomenta la poca confianza que se le tiene a las obras de infraestructura en el país. Por ahora, parece que su construcción es un hecho, solo espero que el 2023 se encuentre a 2.600 metros más cerca de las estrellas.



Sobre el autor

Andrés Camacho

Director General

Politólogo, cofundador de la Revista Cara & Sello, amigo de la música y la literatura. Columnista semanal, escritor por conveniencia.


El contenido de este artículo es propiedad de la Revista Cara & Sello

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