Política

El reclutamiento infantil por parte de las FARC ¿Por qué sucedió?

Tiempo estimado de lectura: 25 min

Créditos: Héctor Abad Colorado

Varios de los líderes de la otrora guerrilla de las FARC (hoy constituida como partido político) han dado a entender que el reclutamiento infantil, en el marco del conflicto colombiano, no fue una política oficial, que no hubo sistematicidad en la práctica y que, de haberse presentado, es una excepción más que la regla, señalando los estrictos controles y protocolos que existían, y se acataban, acerca del ingreso de los futuros reclutas.

En el marco de las investigaciones y macroprocesos que ha abierto la JEP, en marzo del año pasado se abrió el proceso 007, sobre reclutamiento y utilización de niñas y niños en el conflicto armado colombiano, el cual investigará todos los hechos ocurridos entre 1971 y 2016 sobre el reclutamiento infantil. Según datos de la Fiscalía, de 4219 investigaciones sobre este delito, apenas se reportan 10 sentencias condenatorias, presentando tasas preocupantes de impunidad.

Fuente: Jurisdicción Especial para la Paz.

Las FARC, según datos de Memoria Histórica, fue el grupo armado que más reclutó durante el conflicto armado. La postura de sus líderes frente a este delito se torna preocupante y genera dudas legítimas sobre la posibilidad de que las víctimas de este delito hallen verdad y justicia en el sistema transicional. ¿Cómo ocurrió? ¿con qué intensidad? ¿bajo qué lógicas? Este texto busca realizar una aproximación al fenómeno, en general, y la responsabilidad de las FARC, en particular.

El reclutamiento forzado: lógicas subyacentes:

A la hora de analizar el reclutamiento es necesario hacerlo a partir de una mirada integral. Aunque todo esfuerzo que se realice a la hora de estudiar el fenómeno debe ser en busca del esclarecimiento de la verdad -dentro de un conflicto tan prolongado como el colombiano- el reclutamiento infantil, por parte de grupos armados ilegales, debe insertarse en un marco analítico que dé cuenta de factores políticos, históricos y culturales de los territorios, que permita vislumbrar de un modo más cercano a la realidad (teniendo en cuenta todas sus aristas) sus mecanismos, sus causas y su variación en el tiempo1.

En primer lugar, debe entenderse el reclutamiento como un fenómeno que no es estático ni mucho menos homogéneo. Varía según las condiciones del territorio, la población, las dinámicas y los momentos de la guerra, así como las políticas internas de cada grupo armado.

Mientras las FARC, dentro de sus territorios históricos, cumplieron las funciones de regulación social propias del Estado (logrando que el reclutamiento voluntario tuviera un porcentaje significativamente alto), las AUC crearon una nueva modalidad de reclutamiento, desde mediados de la década de los noventa en la que primaba la remuneración del reclutamiento (lo que alejaba la adhesión al grupo con una adhesión ideológica). Por su parte el ELN fue poco efectivo en materia de reclutamiento, por problemas de naturaleza interna, lo que devino en una criminalización de sus estructuras por parte de los reclutas recientemente incorporados. Por último, los métodos de reclutamiento de los Grupos Armados Posdesmovilización (conocidos como Bacrim) son producto del legado de herencias recicladas de la guerra que retoma conocimientos y experiencias aplicadas, tanto por las AUC, como por las guerrillas, como anota María Teresa Ronderos, en su libro Guerras Recicladas.

Las condiciones estructurantes (particularidades del territorio más las prácticas y tradiciones de la población) sumado a las dinámicas propias del conflicto (expansión, repliegue, disputas territoriales, consolidación y desescalamiento) y los motivantes subyacentes (condiciones socioeconómicas, familiares, afinidad ideológica, búsqueda identidad, situaciones agravio o venganza, creencias alrededor poder) definen el cómo, el dónde y el por qué del reclutamiento infantil en Colombia. A la hora de analizar el fenómeno se debe tener en cuenta tanto los factores políticos2, los factores estructurales3, como los factores subjetivos4.

Dicho esto, a la hora de analizar la base social que tenga un grupo armado facilitará el análisis del reclutamiento infantil. Es decir, la relación del grupo armado con las poblaciones de un territorio. Los lazos que comparten con campesinos y líderes comunitarios. La base social es la que determina a un grupo armado, y por ende cómo actúa dentro de un territorio. Un grupo armado insertado en un territorio con una base social fuerte cuenta con un accionar completamente distinto a uno que tiene una base social débil.

La base social es la que determina a un grupo armado, y por ende cómo actúa dentro de un territorio. Un grupo armado insertado en un territorio con una base social fuerte cuenta con un accionar completamente distinto a uno que tiene una base social débil.

Según Paul Staniland, existen tres tipos de grupos armados según su base social: Integrados, de vanguardia y parroquiales. Para definir la tipología se tiene en cuenta su estructura interna, así como su relación con la población. Los grupos armados integrados tienen una estructura interna fuerte y unos lazos con la población estables. Los de vanguardia tienden a ser foráneos al territorio donde pretenden hacer presencia, con una estructura interna débil y unos lazos con la población que varían con el tiempo. Por otro lado, los grupos armados parroquiales, aunque con una estructura interna laxa, cuentan con una relación más estrecha que los grupos de vanguardia, aunque no al nivel de los integrados.

Los actores armados en el conflicto armado en Colombia pueden categorizarse en tres tipos de grupos: Las FARC como grupos integrados, el ELN como de vanguardia y las AUC como parroquiales.

Según Gustavo Duncan, la permanente exclusión social y la criminalidad moldearon el conflicto en Colombia. Los actores armados, desde la década de los 70's, producto de la emergencia del narcotráfico, adecuaron sus estrategias, buscando alcanzar los recursos de la criminalidad (o para evitar que los contrincantes llegaran a estos recursos). Para Francisco Gutiérrez-Sanín, el conflicto armado en Colombia se divide en dos etapas. La primera inicia, aproximadamente, a finales de la década de los 40s y va hasta inicios de los 60s, conocida como La Violencia. La segunda, denominada como guerra contrainsurgente, inicia a comienzos de la década de 1960 y va hasta el presente; caracterizada por la irrupción del narcotráfico.

En concreto, los dineros productos del narcotráfico significaron considerables recursos financieros para las FARC (que permitió la creación y mantenimiento de nuevos bloques y frentes) y convertirse en una autoridad en amplias porciones del territorio. El narcotráfico creó un "campesinado ilícito", que contaba con ciertas demandas y necesitaba un actor que proveyera seguridad, resolución de conflictos y justicia (aunque terriblemente inestable). Los recursos y el convertirse en autoridad local (en algunos casos autoridad regional) le permitió una mayor capacidad en el reclutamiento en los territorios donde hacía presencia.

Dicho esto, los objetivos de un grupo armado, en un momento particular de la guerra, serán determinados por las estrategias y las medidas que tome el grupo. Pueden ser negociadas (como hizo, para el caso del reclutamiento, en su momento las AUC en Cesar), voluntarias (mucha gente, debido a condiciones de pobreza, consideraban que las FARC era la única forma de subsistir. Muchos comandantes guerrilleros fueron regalados a la guerrilla) o coercitivas (el reclutamiento a partir del rapto, algo que hicieron todos los grupos armados tiene otras consecuencias en la población y no solo el reclutamiento de un niño o niña. El trauma para su familia, en la comunidad, el quiebre de los tejidos sociales o el desplazamiento de familias enteras evitando el reclutamiento de los menores).

El punto en el que se halla el conflicto también determina el reclutamiento. Si un territorio está siendo actualmente disputado por dos o más actores armados, el reclutamiento contará con menos filtros, lo que aumenta las posibilidades a una criminalización de los combatientes rasos, así como el abuso contra las comunidades. Además, un territorio en disputa quiebra, de alguna manera, los lazos sociales cimentados, o en construcción de ser cimentados, con las poblaciones, lo que inyecta una connotación más negativa al reclutamiento por parte de los grupos armados.

Las bases sociales no solo permiten que un grupo armado tenga el poder fáctico para reclutar, sino que cambian la concepción con la que crecen los niños en los territorios donde hacen presencia. Afectan las categorías morales y éticas de los niños. Por esa razón, muchos de quienes se enlistaron (voluntaria o forzadamente) en un grupo armado consideraban que era algo cotidiano pertenecer a dicho grupo, algo que tarde o temprano -según experiencias de familiares o personas cercanas- sucedería.

El fenómeno del reclutamiento ha tenido rupturas y continuidades en el transcurso del conflicto, que están supeditadas al momento de la guerra, las particularidades de cada territorio, así como los objetivos y estrategias de cada actor armado.

Créditos: Héctor Abad Colorado

2.2 El reclutamiento infantil en el conflicto armado en Colombia:

El Centro Nacional de Memoria Histórica registró 16 mil casos de reclutamiento desde 1960. Las guerrillas fueron los mayores reclutadores (69% casos), siendo las FARC el grupo armado que más lo hizo (54% del total de los casos, es decir 11 mil casos), las AUC el 27%, el ELN 10% y los Grupos Armados Posdesmovilización un 7%. A diferencia de otros conflictos armados, en Colombia la mayoría de los casos de reclutamiento no fueron forzados. El 40% de estos se dieron bajo la modalidad de la persuasión y sólo un 11% por coacción.

Lo que la literatura ha podido comprobar es que el momento, o etapa, en el que se esté desarrollando en la guerra determinan los repertorios de violencia, lógica que se da igualmente en el reclutamiento:

  • Después de 1990 (expansión de las guerrillas, surgimiento paramilitares) se dan luchas por el control de los territorios. Las guerrillas aumentaron el reclutamiento para su expansión, paramilitares aumentaron reclutamiento para contener la expansión de las guerrillas. Defensa o incursión dentro de los territorios obligan a los grupos armados a engrosar sus filas (González, 2014).
  • A principios del siglo XXI se presenta una disminución en el reclutamiento. Los actores armados atraviesan una etapa de debilitamiento, producto de las luchas territoriales que se dieron en la década de los noventa. Los efectos militares que tuvo el Plan Colombia también determinaron la reducción en su accionar armado5.

En cuanto a las condiciones geográficas, el fenómeno se presenta más en aquellos territorios donde los actores armados han tenido una presencia histórica. Por ejemplo, el Ariarí Guayabero (zona histórica de las FARC), el Magdalena Medio (FARC y AUC), Urabá (AUC, ELN) o El Caguán (FARC). Lo que no significa que en territorios de reciente inserción de los actores armados no se diera el fenómeno. Solo de manera comparada, los porcentajes de reclutamiento son mayores en las zonas históricas. Las tasas de reclutamiento en las zonas de reciente inserción se dan por varias razones: las economías ilegales, pésimas condiciones sociales y económicas, la necesidad de un actor armado en establecer su dominio en el territorio al que llega.

Por otro lado, el CNMH divide el conflicto armado en períodos que están determinados por las lógicas y el desarrollo propio del mismo y cómo esto definió la intensidad, la ubicación y la finalidad del reclutamiento de niños y niñas.

Tabla 1: periodización conflicto armado y efecto en el reclutamiento infantil

Periodo de tiempo Descripción reclutamiento
1958-1978 Inicio del conflicto armado. Acercamiento de los grupos armados con la población, por ende, niveles aún bajos de reclutamiento
1979-1996 Inicio y desarrollo de expansión de las guerrillas, reacción de grupos de autodefensas y paramilitares ante la avanzada subversiva. Se inicia el reclutamiento sistemático de los grupos para conseguir estas metas y estrategias
1997-2005 Recrudecimiento del conflicto, múltiples disputas territoriales. En un primer momento, las AUC también inician una etapa de expansión, las guerrillas (principalmente las FARC), continúan con el asedio a nuevas regiones (principalmente a regiones más integradas al centro del país, buscando cercar Bogotá). Para lograr esto, el reclutamiento infantil aumenta significativamente, pero en zonas de presencia histórica de los grupos (dada la imposibilidad de realizarlo efectivamente en zonas recientemente conquistadas)
2006-2015 Descenso del reclutamiento infantil, debido a la desmovilización de las AUC, el desgaste de las guerrillas por éxitos militares del Plan Colombia. Un repliegue a zonas históricas y periféricas

Elaboración propia con información de CNMH (2017) y González (2014)

El reclutamiento infantil por parte de las FARC desde los noventas:

1990-1996: expansión de la guerrilla, disputas territoriales:

A partir de la séptima conferencia de las FARC (1993) la meta de entrar a las regiones más integradas al centro del país estaba consolidada. Como el movimiento, en un principio, era el desplazamiento desde zonas tradicionales a nuevas zonas, el reclutamiento provenía principalmente de sus regiones de origen. Además, este movimiento demandaba un brazo armado más nutrido por lo que el reclutamiento aumentó considerablemente.

En las regiones a donde hace poco habían llegado (como Bolívar o Valle del Cauca) el reclutamiento fue menor. Buscaron en un principio cumplir el mismo rol que en sus zonas históricas (convertirse en el Estado) y de esta manera que el reclutamiento fuera voluntario. Finalmente no lograron insertarse de esa manera en los territorios, principalmente en las regiones con economías poco cocaleras, donde no podían ejercer su rol de reguladores de la vida social y económica.

Además, como el proceso de expansión territorial demandaba reclutas, pero también recursos para mantener las incursiones y la manutención de los combatientes, se incrementaron los secuestros, las extorsiones y el cobro de "impuestos", lo que generó una desconfianza y un escepticismo en el proyecto de las FARC en estas regiones.

En este periodo de tiempo el reclutamiento seguía unos parámetros establecidos en la VIII conferencia realizada en 1993, que buscan un perfil específico del recluta: mayoritariamente hombres6, entre los 18 y 28 años, oriundos de la región de la cual fueron reclutados, mentalmente sanos y con un conocimiento superficial del proyecto ideológico y político que perseguían las FARC y cómo lo implementaban, o pretendían implementar en la población específica. Gracias a las redes de apoyo y al brazo militar el reclutamiento en estos años fue, relativamente, centralizado y controlado, contando con la información necesaria a la hora de vincular a una niña o niño en el grupo armado.

1997-2005, desgaste de la estructura armada, pico máximo y disminución del reclutamiento:

Entre 1997 y 2005 se presentan más de 9 mil casos (54 por ciento total casos) etapa donde más se recluta. El 2003 como el pico con más de 7 mil casos. Desde este mismo año hay un descenso sostenido del reclutamiento que obedece a:

  • La desmovilización de las AUC
  • El desgaste de las guerrillas, principalmente las FARC, y un efecto de la seguridad democrática que obligó a los actores activos a replegarse

En un primer momento, las guerrillas y las AUC mantuvieron su proceso de expansión (las FARC y AUC) y de contención a la amenaza subversiva (AUC). En este periodo de tiempo el conflicto armado se recrudeció, la disputas territoriales aumentaron, todos los actores inmersos en la guerra (FARC, ELN, EPL, AUC, pero también el Estado) contaban con un aumento significativo de recursos, lo que les permitía entrar a territorios copados por otros actores.

El nivel de violencia en un territorio específico está supeditado a la presencia y control de un grupo armado o si, por el contrario, este se halla en disputa. En el primer escenario (un control homogéneo por parte de un actor) la violencia suele presentar tasas relativamente bajas, mientras que en el segundo escenario (disputa de dos o más actores) la violencia tiende a aumentar.

El nivel de violencia en un territorio específico está supeditado a la presencia y control de un grupo armado o si, por el contrario, este se halla en disputa.

Los repertorios de violencia utilizados también varían según el escenario en el que se halle inmerso una comunidad. En territorios donde hay un claro dominador, la violencia suele ser más selectiva y no letal, mientras que en los lugares donde hay una disputa activa los repertorios de violencia son más indiscriminados y letales, las masacres o los homicidios. Por esa razón los niveles de reclutamiento por parte de las FARC, en este periodo de tiempo, aumentaron significativamente. La lógica de ese momento de la guerra demandaba un aumento en el pie de fuerza de la guerrilla que sostuviera el proceso de expansión y disputa territorial, principalmente contra las AUC. Las FARC fue el grupo armado que más niños y niñas reclutó en estos años, principalmente de sus zonas históricas (Ariari, Tolima y Caguán).

En este periodo de tiempo persistía la idea de tomarse el poder por las armas, como se había planteado en la VI, VII y VIII conferencia. Uno de los objetivos principales era sitiar Bogotá por medio de un paulatino cerco a la capital y sus municipios circunvecinos, por esta razón el reclutamiento (por primera vez) se da en Bogotá, buscando crear redes de apoyo civil. El reclutamiento también aumenta en el Ariarí y en el sur de Tolima, con el ánimo de que el pie de fuerza cercano a Bogotá se fortaleciera. Por otro lado, buscaron también llenar el vacío que dejó el ELN en zonas como el Urabá antioqueño, Catatumbo y Arauca. En este periodo de tiempo el ELN empieza su desgaste y repliegue a zonas cada vez más reducidas, algo que los demás actores armados percibieron como una ventana de oportunidad para copar estos territorios y hacerse con los recursos con los que contaba, el petróleo en Arauca o el control del contrabando en la frontera con Venezuela en el Catatumbo.

El reclutamiento infantil en esta época también es directamente afectado por el cambio que tomó la guerra desde el 2002: el fracaso del proceso de paz en el Caguán, en el gobierno de Andrés Pastrana. La Fuerza Pública estableció como prioridad el copamiento de las zonas que hicieron parte de lo que se denominó la Zona de Despeje, territorios tradicionalmente controlados por las FARC desde su fundación. La guerrilla desde este año hace un viraje en sus metas y objetivos, así como su estrategia. Si en la década de los noventa la prioridad son los combates directos con los demás actores armados, desde el 2002 se retorna a la guerra de guerrillas, por medio de pequeños grupos y la utilización de minas antipersonal y una dependencia mayor a los informantes en los territorios.

Por último, la política de seguridad democrática, en el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010), tuvo un efecto negativo tanto en los planes iniciales de las FARC (poco a poco se fue abandonando la idea de una toma del poder nacional y el punto de atención se centró en el control de territorios más reducidos), como de su poder militar. Desde el 2003 la cifra de desmovilizados o capturados supera, por primera vez en la historia, el número de reclutados/vinculados.

Producto del desgaste, a diferencia del periodo anterior, los filtros a la hora de enlistar niños o niñas se debilitaron, tanto en las zonas recientemente conquistadas, como en las de presencia histórica. Esto generó que el control dentro de la organización se desbordara causando malestar en la población, producto de los abusos y desmanes que cometen los nuevos reclutas en los territorios, además de una tasa más elevada (comparada con los periodos de tiempo anteriores) de deserción, capturas y desmovilización. Los reclutas pasan por menos filtros antes de ser reclutados, quienes ingresaban tendían a una conducta criminal (movida mayoritariamente por conseguir prestigio y ascenso social por medio de su permanencia en la guerrilla), un desgaste de las bases sociales, que generaba fracturas con la población, así como una disminución de la motivación política e ideológica de los reclutas.

Créditos: Héctor Abad Colorado

¿Negar el reclutamiento, una buena estrategia?

La violencia en una guerra civil tiene una lógica propia, que responde a múltiples estructurantes. No puede hablarse de una violencia irracional, mediada únicamente por la barbarie y la irracionalidad. Por esta razón, el reclutamiento infantil no es un fenómeno invariable en el tiempo, independiente de las condiciones territoriales y de las particularidades de las poblaciones, así como de las metas y estrategias de los actores armados. Está determinado por estas variables. En el periodo de 1997-2005 existían unos factores políticos (disputas territoriales, expansión a nuevas zonas más integradas), como estructurales (la relación con la población, el desgaste de las estructuras armadas) que definen el pico máximo del reclutamiento, así como su sucesiva disminución, frente a periodos de tiempo anteriores.

Aunque es cierto que un porcentaje considerable de los casos de reclutamiento infantil no fueron forzados, poco menos de la mitad de los 16 mil casos se reportan como reclutamiento forzado; algo que es preocupante si se tiene en cuenta que el conflicto colombiano es uno de los casos, a nivel global, donde más reclutamiento infantil se presentó, únicamente superado por Congo, Ruanda y Myanmar. Negar la sistematicidad de esta repudiable práctica no es más que negar una parte esencial del conflicto armado. Como se señaló arriba, el narcotráfico obligó a los actores armados a moldear sus estrategias con miras a la captura de los recursos producto del narcotráfico, lo que convirtió a las FARC en autoridad local. El narcotráfico y este rol de autoridad principal en extensos territorios del país le permitió un aumento en su capacidad de reclutamiento. Negar el reclutamiento infantil es negar las lógicas y el desarrollo mismo de la guerra en Colombia.

  • 1. Así como la estructura organizacional, los objetivos, intereses, limitaciones de un actor armado, sumado a las condiciones socioeconómicas de un territorio, determinan el grado, la ruptura, la continuidad y la variación en el tiempo de la violencia. En este caso el reclutamiento ejercido por las FARC en un tiempo determinado.
  • 2. Carácter organizacional del grupo armado, el porcentaje de demanda que tiene el grupo de combatientes, los filtros que aplica en el reclutamiento, el perfil del recluta, las consideraciones estratégicas del grupo, los contextos regionales y militares.
  • 3. Los contextos socioculturales (que son definidos por las comunidades, el Estado y los grupos armados de una manera dinámica a lo largo del tiempo), el grado de presencia de Estado en un territorio específico y la calidad en la prestación de servicios públicos.
  • 4. La experiencia anterior que tiene el recluta, y su entorno social, con el actor armado, las afinidades ideológicas del recluta con el actor armado, así como motivos subyacentes más subjetivos como la atracción por las armas, deseos de venganza o retaliación contra otro grupo armado o deseo de poder, dinero y ascenso social.
  • 5. Es decir, los picos máximos y mínimos del reclutamiento infantil convergen con los picos máximos y mínimos de la guerra.
  • 6. Aunque las FARC fue el grupo armado que más mujeres reclutó a lo largo del conflicto armado.


Sobre el autor

Juan José Fajardo

Director del Área de Escritores

Politólogo, eufórico al decirlo. Obsesionado por entender los actores, las economías y dinámicas criminales. Una buena vida si descifro qué es Colombia, y todo lo que esa palabra implica.


El contenido de este artículo es propiedad de la Revista Cara & Sello

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