Política

Memorias de un Donald Trump

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Con una expresión facial que muestra la infelicidad de una persona poderosa, se despide Donald Trump como el derrotado en la historia de Estados Unidos. Con la conducta pueril que lo caracteriza, no recibe a Joe Biden en la Casa Blanca como es tradición: una actitud de mal perdedor. Así, hasta el último momento, desafía la política tradicional, como el outsider que siempre fue.

Esta expresión facial me recuerda a Memorias de un Hijueputa, escrito por Fernando Vallejo. Un libro que describe la vida de un general que, a pesar de tener el poder absoluto en Colombia, se encuentra muy solo. Cuenta como después de acabar con todos sus enemigos, quedó sin propósito en su vida, pero sigue con su tarea de salvar a su país de sí mismo.

Se rehusó a aceptar los resultados de las elecciones, tuvo problemas con la prensa y llamó a la censura. Así mismo, incitó a la violencia para que grupos de extrema derecha irrumpieran en el capitolio, donde se oficializó la ratificación de la victoria del candidato demócrata. En este último evento, hasta el líder del Partido Republicano y el vicepresidente favorecieron el resultado electoral debido a la necesidad de respetar la Constitución.

En Memorias de un Hijueputa se argumenta sobre la deficiencia del sistema democrático, donde el sistema electoral presenta una dicotomía entre lo peor o lo menos peor. De igual forma, asegura un desprecio por el proceso electoral que termina por llevar a los más corruptos al poder, sin importar las necesidades de un pueblo que es el culpable de su propio destino.

Trump aborrecía los organismos democráticos que cooperan para una debida revisión de los derechos fundamentales. Por ejemplo, no entendía porque las Naciones Unidas, la Organización Internacional de la Salud y los Acuerdos de París sometían el poder de acción de su país, que debía regresar a la potencia que era hace unos años.

De igual forma, ha apoyado y ha sentido empatía por líderes mundiales no democráticos. Por ejemplo, demostró su apoyo al presidente turco Recep Tayyip Erdogan y al presidente brasileño Jair Bolsonaro. Hasta se ha reunido con Kim Jong Un a pesar de las diferencias ideológicas.

Así como en Memorias de un Hijueputa, Trump es un presidente melancólico, que asegura que cambió el rumbo de la historia para bien, pero piensa que todo tiempo pasado fue mejor. Derrotado y en soledad, pero consciente de que alertó a la política tradicional sobre el populismo y la crisis democrática de los últimos años.



Sobre el autor

Andrés Camacho

Director General

Politólogo, cofundador de la Revista Cara & Sello, amigo de la música y la literatura. Columnista semanal, escritor por conveniencia.


El contenido de este artículo es propiedad de la Revista Cara & Sello

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