Sociedad

A favor de la reinvención

2020-09-23 por Andrés Camacho

La pretensión de reivindicar la génesis de ciertas actividades humanas es típica de nuestra época. Hace poco leí un artículo que criticaba el yoga popularizado en occidente que, al parecer, no es fiel a sus razones más primogénitas. Así mismo, afirmaba que en los países occidentales no es posible practicar el verdadero yoga por razones que van desde nuestra alimentación hasta nuestro lenguaje, por lo tanto, estamos afectando una cultura ancestral al practicarlo de manera incorrecta.

Este tipo de artículos, que aparecen a diario, buscan negar la originalidad de ciertas actividades, y descartan sus beneficios debido a que, en el pasado, sus objetivos eran más humildes o se ha tergiversado su alcance. Es posible que estos argumentos provengan de la famosa frase: “todo tiempo pasado fue mejor”, o para uso de este ejemplo: “las viejas costumbres siempre serán las ideales”.

Estas premisas no son más que una creencia romántica del pasado. Ernesto Sabato, en su novela El Túnel, afirma que se cree que todo tiempo pasado fue mejor debido a que no recuerdan fielmente lo que sufrieron. De esta forma, algunas personas romantizan, por ejemplo, la Bogotá de antes, pero olvidan el número de muertos por borrachos al volante, la guerra del centavo de los buses, entre otros.

Afortunadamente los tiempos han cambiado al igual que nuestras costumbres, por lo tanto, añorar que ciertos hábitos se conserven como originales es similar a negar que la sociedad, al igual que millones de prácticas, se hayan transformado. Así mismo, es negar los beneficios eficaces que traen consigo prácticas milenarias en la actualidad, a pesar de que estas estén en continua reinvención.

Sería más perjudicial evitar que cierta parte de la población mundial fuera apartada del yoga1 por el hecho de ser occidentales, o porque esta práctica se enseña a través de una plataforma digital, en vez de tener un profesor autóctono de la India. Al mismo tiempo, estas personas defenderían que es preferible aprender el inglés del siglo XIII, que el actual, debido a que es la forma original y verdadera.

Por consiguiente, es indudable que ciertas prácticas han cambiado, es decir, se han reinventado, pero debido a esto, una persona con acceso a internet puede llevar una vida más sana y feliz siguiendo lecciones de yoga, recetas de países al otro lado del mundo o incluso practicar la meditación. Negar que esta creciente ola de sabidurías no aplica para sociedades diferentes, es negar que estas, al menos gradualmente y con algunos retrocesos, cambian para mejorar.

  • 1. Curiosamente, yoga significa en sánscrito unión.


Sobre el autor

Andrés Camacho

Director General

Politólogo, cofundador de la Revista Cara & Sello, amigo de la música y la literatura. Columnista semanal, escritor por conveniencia.


El contenido de este artículo es propiedad de la Revista Cara & Sello

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