Sociedad

¿La música nos ayuda a sobrevivir al COVID-19?

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Inició el 2021 y el COVID-19 ha vuelto a poner en cuarentena al mundo. Reino Unido, Italia, Francia y Alemania son algunos de los países que han tomado nuevas medidas para frenar el avance de la pandemia y evitar el contagio de la nueva cepa del virus. En Colombia, el aislamiento selectivo con distanciamiento individual responsable –¡vaya nombre!– inició hace varias semanas y la pregunta que surge ahora es: ¿aguantaremos otra cuarentena?

Hay muchos factores que han determinado la manera en que como seres humanos enfrentamos el aislamiento y todas las dificultades que se han presentado a raíz de ella: violencia de género, aumento de trastornos psicológicos y problemas de convivencia al interior de la familia. Sin embargo, la música se posiciona como una herramienta para enfrentar la adversidad y esto sucede porque esta se relaciona con la experiencia vital del ser humano y refuerza los lazos de unión comunitaria.

La música transita entre la resistencia y la resiliencia porque en algunas circunstancias funciona como dispositivo de defensa ante la realidad y las circunstancias más difíciles y violentas. La música, por ejemplo, ha ayudado a que las víctimas de las guerras mundiales y las dictaduras salgan adelante y tengan una nueva perspectiva sobre la vida. A través de diferentes testimonios, los supervivientes de los campos de concentración de la Alemania Nazi han declarado que solían entonar canciones familiares para reforzar su sentido de identidad y su creencia religiosa. Ahora, aunque una guerra no es igual a una pandemia, con seguridad la música puede ayudar a que encontremos un punto de calma y a que nos reencontremos con nuestra propia identidad.

La música también ofrece elementos para que enfrentemos la soledad, el miedo y la enfermedad. Estos elementos pueden ser identificados y aprovechados por nosotros mismos o ser explorados a través de terapia especializada que busca activar todas las áreas cerebrales de manera simultánea con el fin de rehabilitar, educar y ofrecer bienestar. La música incluso puede considerarse como un medio de comunicación en tanto que puede ser considerada como un diálogo que permite hablar de una experiencia común como la pandemia.

Otro punto que se debe tener en cuenta es que, a pesar de las circunstancias más difíciles y que la música funciona diferente en el campo y la ciudad, los músicos siguen produciendo canciones, los productores de espectáculos se han esforzado por mantener los festivales virtuales y el aislamiento ha hecho que las personas valoren el talento de los vecinos que salen a los balcones a interpretar algún tema. Estas dinámicas han convertido a la música en una experiencia más íntima, solidaria y reflexiva sobre cada uno de nosotros.

La cuarentena, más allá de ser una forma de estar distanciados, puede ser vista como una excusa para conocer a nuevos artistas y reconectarse con los géneros musicales que hemos dejado en el olvido. La música, por su parte, es una forma de recordar momentos y personas y es un vehículo para hacer más llevadera la incertidumbre. Está claro que la música no cura el COVID, pero algo es cierto: ayuda a sobrevivir a la cuarentena.



Sobre la autora

Leidy Pimienta Gómez

Escritora

Antropóloga y periodista. Amante de la música y apasionada de los sonidos. Siempre en espera de un buen concierto.


El contenido de este artículo es propiedad de la Revista Cara & Sello

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