Sociedad

¿Si un lindo me coquetea y lo acepto, está mal que rechace al feo que también lo hace?

“Así son las viejas, doble moralistas. Les cae un man lindo y se derriten, lo sueltan de una y más si es con plata. Ah! pero con cuidado un man feo y humilde les cae, ahí sí es acoso. Oportunistas es lo que son”
— Una conversación entre dos hombres vía Twitter

Navegando en las redes sociales nos encontramos diariamente con publicaciones que nos gustan, nos sorprenden, nos hacen reír o nos disgustan; pero en mi caso particularmente, pocas veces me encuentro con posts que me obliguen a analizar profundamente una situación. La última semana he visto comentarios de muchas personas que en realidad me dejan unas expectativas muy bajas sobre la sociedad, pero que de igual manera me impulsan a tratar de entender el por qué de esos pensamientos.

Uno de esos comentarios es realmente una conversación de dos personas que discuten acerca del doble moralismo de las mujeres al sentirnos aludidas, atraídas y permisivas cuando un hombre “guapo” nos corteja, pero cuando un hombre “feo” lo hace, nos ponemos histéricas y lo tachamos de acoso.

Después de leer esa conversación, decidí que es un tema que debía entender y profundizar, ya que a partir de esa situación y otro tipo de publicaciones o ‘memes’ se ha dado a entender lo mismo (doble moral femenina), lo cual no me parece justo.

Así que, con base en esa conversación me hice varias preguntas: ¿somos realmente “doble moralistas” las mujeres?, ¿el hecho de que nos guste una persona y aceptemos el cortejo, le da el derecho a otra persona que haga lo mismo?, ¿estamos en la obligación de que, si aceptamos uno, debemos aceptar al otro?, ¿por qué la sociedad piensa que debemos aceptar por “lástima” los cortejos de alguien que no nos gusta?, ¿cuando no nos gusta algún tipo de cortejo, cómo debemos reaccionar?

Mi postura frente al tema es: si una persona coquetea con nosotras, lo permitimos y lo alargamos, está bien; si otra persona hace lo mismo, no lo aceptamos y decidimos decirlo, también está bien. Nadie debería estar en la obligación de sentirse incómodo por lástima; así que, no somos doble moralistas.

Ahora bien, en el juego entran las posturas estéticas: que si es lindo sí, que si es feo no. Que si es feo con plata sí, que si es lindo pero pobre no. Que si me da beneficios económicos sí, que si es un vaciado no… e infinidad de “patrones sociales”. No voy a decir que desconozco casos o que no pase, sí pasa, pero es una decisión personal. Además, conozco casos en los que una mujer u hombre “bonitos” están con alguien “feo” y viceversa, entonces se rompen esos “patrones sociales”, y que estoy segura son la mayoría de los casos si empezamos a recordar relaciones cercanas.

Tampoco es algo que pase con mucha frecuencia, pero que, si pasa, nadie debe entrar en una obligación moral o sentirse doble por eso. Somos libres de escoger a quien nos guste y si otra persona tiene interés por nosotros, por más especial que sea, si no nos gusta, la respuesta es simple.

¡Nos encanta coquetear y que nos coqueteen! Hay enemil formas de coqueteo, pero lo que en realidad queremos es que nos respeten.

Es necesario tener en cuenta que: un cumplido respetuoso no es acoso, pero si ese cumplido viene acompañado de un tono y connotación morbosa, sí lo es, por más disfrazado de respeto que esté. Que si queremos un acercamiento más íntimo con una persona lo mejor es expresarlo de una forma verbal y respetuosa, que se debe estar dispuesto a cualquier respuesta y a aceptarla.

¿Cómo debemos reaccionar ante una situación incómoda o de acoso? Existe la posibilidad de vivir situaciones incómodas que no tengan intenciones de acoso, así que lo mejor es expresar con respeto que la situación fue molesta, y no sería agradable repetirla. Cuando la intención es acosar, tenemos todo el derecho de enojarnos, acusar a esa persona y pedir ayuda.

Aunque para algunas personas es un tema que no necesita muchas explicaciones, para otras, con pensamientos más encasillados y sesgados es necesario aclarar que cada persona es libre de elegir o rechazar a quien desee, el momento y el lugar, y que eso no los afectará en nada a menos que sea una situación que los involucre.

Una vez entendidas las dinámicas de la libre elección, nace otra pregunta: ¿Entonces cómo se debe coquetear? “Porque para ustedes (las mujeres) ahora todo es acoso”. Primero, aclaremos que: las mujeres de hoy día, no son más susceptibles, “quejetas” o exageradas; el punto de comparación está en que, antes las mujeres no denunciaban o confesaban el acoso con facilidad o frecuencia, lo que sí pasa ahora y por eso ahora es más visible.

Segundo: ¡Nos encanta coquetear y que nos coqueteen! Hay enemil formas de coqueteo, pero lo que en realidad queremos es que nos respeten: lo que involucra la no burla o invalidez de nuestros ideales, el exceso de confianza, besos, caricias o toques que nos incomodan, miradas o actitudes morbosas, acciones obligatorias indirectas y todo lo que abarque la palabra ‘respeto’. No hace falta ser una persona superdotada para entender que una situación está siendo incómoda para el otro, y que lo que se hace no está funcionando, así que la mejor decisión es dejar de hacerlo.



Sobre la autora

Lorena Avellaneda

Escritora

Estudiante de comunicación social y periodismo. Columnista de la revista Cara & Sello; oriento la atención de mis textos hacia problemáticas sociales. Feminista en búsqueda de un consenso social.


El contenido de este artículo es propiedad de la Revista Cara & Sello

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