Política

China, más allá de lo económico

Para nadie es un secreto que China ha manejado su desarrollo y crecimiento de una manera muy eficiente y constante teniendo “el milagro económico” como su foco principal, pero cabe resaltar que detrás de este hay varios aspectos que han mantenido al país a la vanguardia de los cambios en el sistema internacional.

Los Estados sobreviven en un entorno anárquico gracias al poder que adquieren, y que, inconscientemente, otros Estados les otorgan. Para el geopolitólogo Joseph Nye ese poder se puede dividir en dos, un poder material o duro que hace referencia al desarrollo industrial, militar y económico que se fortalece al producir infraestructura, tecnología y calidad educativa y un poder inmaterial o blando que establece la capacidad de atracción hacia otros Estados y como estos toman algunos de sus comportamientos como ejemplo para el progreso a través del sistema político, las instituciones, la cultura, los valores políticos y la política exterior.

China lleva varias décadas recuperando sus raíces imperiales, pero con una constante modernización que le ha permitido expandirse globalmente. Han realizado esfuerzos económicos, políticos y sociales para reactivar la ruta de la seda, incentivar la investigación y el desarrollo, fomentar la industria nacional y promover las políticas de reforma y apertura con el propósito de acceder al siglo XXI de la manera más estratégica y organizada posible para ir a la par de los cambios que ha venido presentando el sistema internacional.

China lleva varias décadas recuperando sus raíces imperiales, pero con una constante modernización que le ha permitido expandirse globalmente.

Parte de ese cambio ha sido causado por la globalización que ha generado una apertura en el comercio exterior, los movimientos de capital, las migraciones y la difusión de conocimientos por lo cual China se ha esforzado en tomar el aspecto de la globalización que no marca las desigualdades entre los países sino ese aspecto que busca crecimiento, desarrollo y ganancia mutua llevado a cabo por el multilateralismo usado dos políticas paralelas. La primera es presentarse como una potencia no intervencionista en la soberanía de los demás Estados y la segunda es mostrándose como un país que prioriza la estabilidad de las relaciones que va creando.

Es claro que la Ruta de la Seda ha sido la carta de presentación China para acceder a diferentes regiones. Muchos académicos y analistas la han llamado el Plan Marshall Chino pues es un método que impulsa la economía, pero a su vez ayuda políticamente a China y sus aliados. Detrás de la maquinaria económica que se está construyendo en torno a la Nueva Ruta de la Seda hay diversas estrategias de respeto mutuo y cooperación con el propósito único de evitar la hegemonía mundial a expensas de otros países.

En materia política, China se ha encargado de difundir un modelo global en el cual no hace falta la democracia para progresar, lo cual le ha dificultado el camino a Estados Unidos, en el aspecto diplomático ha promovido el mantenimiento de la paz y las relaciones de cooperación evitando juegos de suma cero, ha entrado de manera ferviente en la lucha contra el terrorismo, ha reafirmado su compromiso contra el cambio climático, desarrollando nuevas tecnologías y se ha esforzado por ocupar el espacio que Trump perdió con países de Europa central y del este y con Latinoamérica.

China se ha encargado de difundir un modelo global en el cual no hace falta la democracia para progresar, lo cual le ha dificultado el camino a Estados Unidos...

La popularidad de este modelo ha radicado en el respeto político, evitando la imposición de cualquier sistema, la admiración cultural sin ningún tipo de discriminación, el uso del diálogo como método de resolución de conflictos y el refuerzo de las relaciones de buena vecindad y amistad con otros países, lo cual está unido a la garantía de que China “nunca será una nación hegemónica ni expansionista” lo cual es muy atractivo para otros países que rechazan el modelo hegemónico estadounidense.

Así que justo detrás de las propuestas económicas chinas, que han sido muy bien acogidas por países tremendamente distintos entre sí, podemos encontrar una amplia gama de principios y modelos que buscan la paz mundial, el orden económico y político basado en la justicia y la racionalidad, el respeto la confianza y el beneficio recíprocos. Esto es el poder inteligente, que para Nye se enfoca en mezclar estrategias de poder duro y blando para obtener mayores alcances, es así que podemos concluir que si China se sigue movilizando de la manera que lo ha venido haciendo es muy probable que su determinación de volverse superpotencia se convierta en algo tangible, pues supo explotar su mayor potencial económico y lo convirtió en un imán que le trae un número considerable de aliados para posicionarse en el Sistema Internacional como una alternativa viable a la estrella polar.



Sobre la autora

Laura Sofía Cabrera Jaimes

Escritora

"Tal vez no pueda cambiar el mundo, pero sí el pedacito que me toca"
Pronto internacionalista y politóloga, mientras tanto disfruto dar mi opinión, pero, como las palabras se las lleva el viento, mejor las escribo. Recién entrada a los 20. Rola. Amante del fútbol, los perritos, la fotografía, de cantar desafinado y de reírme de mí misma. Me interesa aprender de distintos temas y poder analizarlos en el proceso.


El contenido de este artículo es propiedad de la Revista Cara & Sello

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